Potos

Los potos o Epipremmum aureum son plantas de interior que suelen tener un lugar protagonista en nuestras casas. Son muy resistentes aunque necesitan de algunos cuidados básicos para que luzcan esplendorosos. Los reconocerás porque son plantas con muchas hojas de color verde u ocres. Para desarrollarse correctamente necesitan de luz. No les puede dar el sol directamente ya que se quedaría de color paliducho. Tampoco les conviene tener poca luz ya que se pondrían amarillos.

Durante los meses más fríos procura que no estén en temperaturas por debajo de los 10 grados centígrados ya que podría llegar a perder hojas. La temperatura más adecuada está alrededor de los 15-20 grados.

Para evitar que la planta se pudra no debes regarla en exceso ya que si no perderá las hojas y se pondrá amarilla. Si las hojas presentan ese color puede ser también porque al sustrato necesite hierro. Con un poco de fertilizante se solucionará. Para un mejor mantenimiento procura que la tierra se seque un poco entre riego y riego.

Aunque no es imprescindible pulverizar las hojas, realizar este acto periódicamente ayudará a eliminar el polvo acumulado y mantendrás tu planta brillante. También es beneficioso si la zona en la que está situado es muy seca. Anualmente poda la copa para que ramifique más y crezca más densa la planta. Cuando veas que el poto ya tiene unas ramas largas puedes disponerlo por los muebles o enrollarlo en unos tubos especiales -de venta en tiendas de jardineria- para que crezca a lo alto.

Sensibles a plagas

Presta especial atención a las plagas que pueden afectar al poto. Entre ellas se encuentran las cochinillas, la araña roja, los hongos que pudren tallos y raíces y las manchas en hojas. Algunas bacterias también les atacan. Te darás cuenta de que está infectado por que las hojas no presentan color y por la presencia de los insectos.

 

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