Decoración étnica

Aunque el nombre de decoración étnica invite a pensar en muchas posibilidades, se conoce así fundamentalmente al estilo importado de África. Al contrario de lo que sucede con la decoración oriental, que cada día se va imponiendo más en los hogares, la étnica se asoma al mundo occidental de manera más tímida. Sus motivos y estética pueden resultar perturbadores para algunos, aunque otros se sienten fascinados por sus formas sinuosas y la carga de misterio que traen consigo. Muchos se ven transportados a las películas de principios de siglo, en las que todavía se nos mostraban territorios ignotos por descubrir dentro del continente africano.

El elemento quizás más popular de la decoración africana es la máscara de madera. Remite inevitablemente al mundo de los rituales y el chamanismo, tan propio de la región, pero hoy en día ha adquirido también un significado meramente ornamental. Las hay más alargadas y estilizadas y otras de un acabado más tosco; la elección de una u otra dependerá de nuestro gusto y del estilo general de la habitación en la que queramos ponerlas. Otros objetos tradicionales que suelen emplearse son las lanzas, los escudos, y en general los utensilios de caza.

Como es de suponer, la madera es el material por excelencia. De ella están hechos los taburetes o las cestas que podemos emplear en el salón; unos con una utilidad práctica evidente, otros como elemento decorativo. Un ejemplo de los primeros, procedentes de Ghana, los vemos junto a estas líneas. Los muebles suelen ser recios y de formas compactas.

Los colores predominantes son los marrones, terrosos, amarillas u ocres, en tonalidades suaves y armoniosas que evoquen las largas praderas o los atardeceres africanos.

 

 

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