Decoración francesa: el estilo rococó

A lo largo de su historia, Francia nos ha dejado diversos estilos decorativos. Más recargados, más sencillos, adaptados al clasicismo o a las épocas más vanguardistas… lo cierto es que hoy en día sigue siendo un país de referencia en cuanto a la decoración de interiores. En nuestra entrada de hoy veremos el estilo conocido como rococó.

La base del rococó se encuentra en los excesos ornamentales propios de las cortes del siglo XVIII. De hecho, también se le conoce como estilo Luis XV, puesto que fue durante el reinado de este gobernante cuando comenzó a ponerse de moda. En concreto, los especialistas sitúan su origen en el año 1720. Se extendió a todas las facetas del arte: podemos encontrar pintura, obras arquitectónicas e incluso literarias que se ajustan a sus características, y fue consecuencia directa del importante papel económico y cultural que adquirió Francia en aquel siglo. El declive del rococó se produjo llegada la mitad del mismo, pasando a ser sustituido por el estilo neoclásico.

En el caso que nos interesa, el de la decoración, encontramos muebles recargados, con formas ondulantes y en ocasiones arabescas. La madera es el material predilecto para su composición, siempre en colores suaves. El rococó desarrolla también un interés por la porcelana y la cerámica, presente en figuras y añadido, y en general por el arte chino y su iconografía.

Los sillones y sofás con grandes espaldares y brazos son típicos del rococó. Es habitual encontrar en los hogares que se deciden por este estilo esculturas de diversos tamaños, así como cuadros que remiten a motivos mitológicos griegos o romanos.

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