Las aglaonemas

‘PRIDE OF SUMATRA’, ‘PHUKET’, ‘King of Siam’… Los nombres de los cultivares de Aglaonema revelan su origen en el cálido y húmedo Sudeste asiático: Tailandia, Indonesia, Filipinas, el sur de China. Se trata de un género que abarca una veintena de especies, a partir de las cuales se han obtenido variedades de preciosas hojas, en las que los más diversos tonos de verde se mezclan en patrones variegados o punteados con cremosos blancos (‘Phuket’), grises plateados (‘‘B. J. Freedman’, ‘Silver Queen Compacta’), rosados (‘Red Heat’, ‘Pink Blush’, ‘Parambeyu’) e incluso un rojo intenso (‘Pride of Sumatra’).

De 13 centímetros a 1,5 metros. Las hojas pueden ser más anchas o más largas y estrechas, pero siempre acabadas en punta; algunas marcan surcos a lo largo de las nervaduras. Surgen de forma alterna en el extremo de largos pecíolos carnosos, lo que confi ere a las plantas una armoniosa forma de ramo. Las matas pueden alzarse hasta el metro de altura (incluso 1,5 metros en su hábitat de origen), pero también existen variedades compactas de 13 a 17 centímetros, lo que facilita el placer de coleccionarlas. Además, combinan y conviven bien con otras plantas de interior de similares requerimientos.

Crecen lentamente. Las aglaonemas pertenecen a la familia de las Aráceas, como los filodendros, calas,
espatifilos y anturios. Como ellos, emiten una espata, en este caso estrecha y de color crema o verde claro, que envuelve a un pequeño espádice que, en este caso, no añade gran interés a la planta. Producen unas bayas amarillentas que viran al rojo.

Una suma de cualidades

Aparte de la belleza de su follaje, las aglaonemas ofrecen una serie de ventajas como plantas de interior, tanto en una casa como en oficinas y centros comerciales. A su facilidad de cultivo se suma su capacidad
para adaptarse a situaciones de sombra o semisombra
(ante una ventana orientada al norte, por ejemplo). Además, ejercen un efecto purificador en el entorno, como tantas otras plantas de interior. Eso sí, necesitan una atmósfera cálida y húmeda (puedes ayudarlas con pulverizaciones de agua), y no les gustan los ambientes llenos de humo ni muy cargados.

Revista Verde es Vida número 64, página 35

 

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